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Ensayo

Dignidad: Madre Tierra

RevarteColectiva · July 2, 2023 · 1 Comment

Documental fotográfico de la comunidad mapuche de Curihue,
Verano chileno del 2003

Imagen de “La madre tierra”, Curihue, Chile.

Fotografía y texto por Obed Arango

Doña Carolina me compartió que cuando era niña le avergonzaba vestirse con la ropa tradicional de las mujeres mapuche. Los mapuche son el grupo indígena más numeroso del continente y que ha resistido a 500 años de opresión desde la conquista, desde entonces han tenido que defender su tierra que es su esencia, su ser. Mapuche significa en mpulungu: Hijos de la tierra.  – Prefería andar desnuda antes que ser identificada como indígena–, recuerda Doña Carolina. El desprecio de los habitantes de la Ciudad de Santiago de Chile marcaría su vida, y su lucha. Ella recuerda que fue en la adolescencia cuando inició la batalla para defender su derecho a existir, primero con su identidad propia, y después como mujer adulta para recuperar sus raíces en medio de una terrible dictadura que les despojaba de todo. 

Región mapuche de Curihue, Chile. 

Ante la pérdida de las tierras los padres de la pequeña Carolina tuvieron que emigrar a la ciudad y dejar las montañas de Curihue que se encuentran al sur de Chile muy cerca de Temuco la tierra de Pablo Neruda, y con la trágica y hermosa vista del volcán de Villa Rica. En Santiago los mapuches han sido orillados a vivir en la pobreza, a vivir la discriminación, la verguenza, el desprecio, y la estigmatización. Sin saberlo, Carolina, vivió el mismo desprecio que millones de indígenas  sufren en los países de la patria grande: la América Latina. La lucha de ella es la lucha que no cesa en todo el continente, vivieron el arrebato de sus tierra y de su historia, y como si eso fuera poco, también quisieron despojarles de sus identidades. 

Cincuenta y cinco años después Carolina me comparte de su niñez y adolescencia, y de cómo evitaba su propia identidad por temor a la violencia y al desprecio que los indígenas sufren. Piensa, habla pausadamente con un tono suave, amable y bajito, y me comenta que nunca le han hecho un retrato, y señala la camara que cuelga de mi hombro, dice que me ha visto convivir con la comunidad y tomar fotos en los caminos y de los patios. Le pregunto si desea que le haga un retrato. Pausa, dirige su mirada en otra dirección, evade responder y continúa.

Mural de espíritus mapuche que salen del volcán de Villarrica, Temuco, Chile. 

“Durante los años de Pinochet muchos estudiantes de la ciudad escaparon y aquí los recibimos en las montañas de Curihue”, la escucho atento, y la invade un silencio. Y añade, “Pero sin importar el peligro aquí escondimos a los estudiantes, algunos querían llegar a Argentina o algún lugar para escapar de la dictadura, pero el ejército los buscaba por toda la región”. Lord, uno de los hombres mapuche de la comunidad, añade al relato de ella. “Así es Obed, si los estudiantes eran encontrados el ejército se llevaba, no solo al estudiante, sino a toda la familia y los arrojaban vivos a la boca del Volcán de Villa Rica”. Carolina, se queda callada y murmura “Fue horrible, fue horrible”. Me quedo en silencio, también estoy horrorizado por lo que escucho, me están compartiendo desde el dolor de su memoria, desde el trauma que debió causar, y mi corazón se siente atravesado al escuchar la impiedad del régimen del dictador, no puedo imaginar lo que ellos sienten, lo que vivieron, los gritos que escucharon, el temor, la opresión que vivieron las familias y los jóvenes de aquella generación. ¿Cómo se puede reconciliar un país que vivió tanta opresión, y tanta crueldad?

Volcán de Villarrica, Chile.

A más de diez años de la caída de la dictadura, — de manera nominal, pues es la constitución de Pinochet la que rige al país— lo que ocurre en ese taller de arte mapuche es más que la realización de tejidos tradicionales, es un espacio donde pueden existir como individuos y como comunidad, es un contra espacio de resistencia.  Doña Carolina enseña a las más jóvenes cómo tratar la lana, lavarla, matizarla de color vegetal, secarla y después convertirrla en bellas piezas del arte textil que cargarán la memoria milenaria. Carolina, es una de las matriarcas Mapuche que pasa los valores, la esencia misma, los usos y la sabiduría a la siguiente generación. Contrario a los talleres de arte comerciales de la cultura occidental, este taller es distinto, en mis reflexiones etnográficas anoté:

“Manos de mujer mapuche creando un textil”, taller de textiles en Curihue, Chile.

“Este es espacio en el que veo a una comunidad luchar por su derecho a ser, y estos espacios que crean les permite navegar en lo que llamaré la no-existencia. El sistema les ha orillado desde la colonia a ‘no-existir’ para el sistema, sus derechos no son respetados, son habitantes de su tierra, pero a la vez el país solo los ve como un pasado. Su identidad esta integrada a su territorialidad, porque surgen de la tierra, pero han sufrido el despojo de la misma. Por tanto, los mapuches luchan por crear espacios libres para sí mismos, son espacios de resistencia, son espacios de rebeldía en la que caminan como comunidad, y en la que afirman su identidad y permanencia, son hijos de la tierra e hijos del sol luminoso, hijos de los andes”. Estas notas y lecciones aprendidas, años después marcarían mis estudios de la Villa Inmigrante, y asimismo la creación de CCATE. ¿Cuánto le debe CCATE a las lecciones que los pueblos originarios de América Latina me dieron y nos han dado? Mucho.

“Cruce de mercancía”, Lautaro, Chile.

Aprendí del pueblo mapuche su organización comunal, crear arte como medio de resistencia, también para subsistir a partir de valorar su raíz e identidad, pero con una diferencia, en las décadas del dictador se afirmaron a pesar de la tenaz persecución que sufrieron. No deseo llamarle resiliencia, porque me parece un término que termina por desconocer las condiciones de opresión, prefiero llamarle: rebeldía y resistencia creativa, pues estos términos apuntan a la injusticia que se genera en los sistemas sociales y de poder. 

“Cementerio de los loncos”, tierra sagrada de Curihue, Chile.

Doña Carolina es callada, no dice mucho, su mirada es seria pero amable. Junto con ella está su hija y su nieta, a quienes retraté el día anterior. Después de un rato de silencio en el que se escuchan los telares, me levanto, camino el espacio, tomó algunas otras fotos de las mujeres que participan en ese taller, sobre todo de sus manos, con el permiso de ellas mismas. Doña Carolina me pregunta si me gustaría ir al cementerio donde están enterrados los loncos, una tierra sagrada donde los líderes mapuche han sido enterrados por mil años. Mira a su yerno y le dice: “¿por qué no llevas a Obed allá arriba?”. -Y añade-, casi a nadie les mostramos esos lugares, de hecho no recuerdo a nadie que le hayamos llevado allá. Y me comenta, “a tú regreso platicamos”.

“Cementerio de los loncos”, tierra sagrada de Curihue, Chile.

Después de una horas de camino arriba de la montaña llegamos, la visita al cementerio de los Loncos fue histórica, pude ver la división del cementerio cristiano maouche, del cementerio mapuche tradicional, y al fondo el volcán de Villa Rica. Al siguiente día antes de partir, vi a Doña Carolina una vez más en el taller de tejido, me sonrió y me preguntó que cómo me fue, qué si aprendí algo nuevo. Le contesté que tome muchas imágenes, pero que aún estoy procesando en mi mente todo lo que estoy aprendiendo de la cultura mapuche y todo lo vivido.

“Cementerio”, tierra sagrada de Curihue, Chile.

Le comento que efectivamente los mapuche son hijos de la tierra, como su nombre lo indica. Le comento que me he quedado sin palabras, que necesito tiempo para meditar, para entender, para apreciar, para aprender de ellos. Se me queda mirando con una sonrisa y me pregunta:

“La nieta”, Curihue, Chile. 

“Obed, ¿me tomas un retrato?” me sorprende. Tenía conmigo la cámara Nikon FE cargada con blanco y negro y la Nikon FM cargada con color. Le respondo que sí, inmediatamente decido hacer su retrato en blanco y negro, abro la ventana para que entre la luz natural que alumbre parte de su rostro. No la quiero mover del lugar donde se encontraba sentada, se que tengo solo unos segundos y no deseo perder ese momento. Y le digo, “por favor míreme y déme una sonrisa”. Hice la lectura de luz rápidamente, y en cuestión de segundos hice dos tomas, una vertical y una horizontal, como los cánones mandan, alcanzó a tomar una imagen a color. Y al hacer el último “clic” y antes de que pueda hacerle un retrato cercano a color, Doña Carolina estira su mano y pide mi brazo, se lo ofrezco, se paró lentamente con una sonrisa en el rostro, y me dice: “Ha sido un honor conocerte Obed, no olvides enviarme la foto cuando la tengas” me sonrie nuevamente, damos unos pasos hacia la puerta y le pide a su nieta que continue dandole el brazo, entrego la abuela a la nieta. Con esa amabilidad que le caracteriza toma a su nieta con amor,  me da una última mirada y se despide de mí con un gesto.

“Doña Carolina” matriarca Mapuche. Curihue, Chile. 

Al siguiente mes, en cuanto revele  la imagen en el legendario “cuarto revolución” que puse con mi amigo sandinista Michael Heneise,  ya de regreso en Filadelfia,  la imagen de Carolina me mostró la palabra: “Dignidad”. Carolina es el fiel rostro de la dignidad de los pueblos originarios de América Latina. 

Meses después, con un amigo que viajaba a la misma zona, le envié una ampliación de su fotografía en 8×12, con una dedicatoria: “Para Carolina, la amiga y la mujer que me enseñó el rostro digno del pueblo mapuche. ¡Viva Allende! De su amigo. Obed Arango” La foto llegó a sus manos, mi amigo me comentó cuán feliz le hizo tenerla. Una década después Doña Carolina falleció y fue enterrada en las montañas que la vieron nacer, salir, resistir, regresar, y volver a ser una con su madre: La madre tierra. 

Obed Arango

Obed es mexicano, revolucionario, ciudadano de América Latina, artista visual y antropólogo. Director de CCATE y profesor de la Universidad de Pennsylvania.

    La visualización de datos como una herramienta de acción-reflexión

    RevarteColectiva · January 30, 2023 · Leave a Comment

    Foto por Obed Arango, Pañuelo verde en la Tumba de Tina Modotti, Panteon civil Dolores, Ciudad de México

    por Erika Cortés

    La visualización de datos es una herramienta muy útil como apoyo de investigaciones de enfoque cualitativo. 

    Se abordará la evolución de la visualización de datos utilizada como recurso en dos proyectos. 

    1. Objeto manifiesto. Estudio del diseño y la protesta, de pañuelos a feminismos. Proyecto de investigación de la Mtra. Lucy Atri. 

    ‘Radar del sentido’ permitió materializar las reflexiones y comentarios comentados en la entrevista semi-estructurada de los Focus Groups. Particularmente en este caso, la herramienta de visualización permitió consolidar el Focus Group de manera remota, dando el espacio para interacciones entre las participantes. En cierta medida, los ‘Radares del Sentido’ son una mirada concreta, honesta y consensuada del significado de los Pañuelos. En ellos, podemos ver los elementos que los componen y cómo (a partir de su proximidad) se relacionan y articulan entre sí. Podríamos decir que los Radares del Sentido promueven el reconocimiento de los saberes de las participantes durante las entrevistas. 

    El objetivo de la herramienta fue desjerarquizar el diálogo entre participantes y facilitadoras/investigadoras, además de reducir el sesgo durante la interpretación de datos, dado que el mapeo fue generado por las mismas participantes e identificar los puntos de intersección entre movimientos sociales. 

    En esta propuesta se hace evidente el uso de la visualización particularmente en dos momentos: como herramienta de indagación y como herramienta para análisis. 

    2. ¿Has visualizado tus sentires? Visualización análoga de datos. 

    En el marco de la conmemoración del 25N Día Internacional de la no violencia contra las mujeres y a partir de la iniciativa denominada 16 días de ARTIVISMOS. 

    Erika Cortés y Miriam Martínez, docentes de la Escuela de Diseño proponen la pieza ¿has visualizado tus sentires? que consiste en un ejercicio de participación de las mujeres de la comunidad del EDINBAL, entendiendo la participación desde la propuesta de Henry Sanoff que enfatiza que lo importante para los actores involucrados es sentirse escuchados. 

    Se propuso un ejercicio de visualización análoga de datos para el abordaje de una problemática compleja que aqueja a una comunidad conformada por estudiantes de niveles de licenciatura y maestría, personal docente y administrativo.

    Tres fueron los ejes para la creación de la propuesta: 

    a. visibilizar la complejidad de las violencias, bajo la mirada de la interseccionalidad b. la deconstrucción de una problemática compleja 

    c. su abordaje desde las pequeñas acciones

    Erika Cortés

    Erika Cortés es profesora de la UNAM Universidad Nacional Autónoma de México,  en el Posgrado Diseño Industrial, con interés en  la multimodalidad arquitectónica, el lenguaje inclusivo y la ética en el diseño.

      De barro, democracia y comunidad

      RevarteColectiva · January 30, 2023 · Leave a Comment

      (For English scroll down)

      por Aura R. Cruz Aburto

      (La llegada y la expectativa)

      Llegamos a un lugar de tierras de colores. El ITT, Instituto Tonantzin Tlalli nos recibió: un conjunto de personas urbanas que iríamos a aprender, en primera instancia, de los saberes constructivos tradicionales de la zona… construir con tierra. Pero aprenderíamos eso en una dimensión mucho mayor de la que pensábamos.

      Es posible que algunes llegasen con la expectativa de “ayudar”, para descubrir después que no es asistencia sino transformación mutua lo que a todes nos ocurriría. No sólo serían las estrellas y la luna brillante en el cielo, el aire limpio que curaba las gripas persistentes, lo que nos abriría a otro mundo, sino el descubrimiento de que otra vida es posible de ida y vuelta. 

      (El contacto con las tierras de colores)

      Comenzamos a tocar, modelar y sentir el barro. Una compañera apasionada de la tierra nos abrió a un mundo maravilloso y supimos entonces que, debido a las estructuras y a las facilidades producto de la dominación moderna, los colectivos locales estaban olvidando sus saberes constructivos. Nosotros, por otro lado, solíamos pensar en gris acero y concreto, quizás en tierra recocida a veces que asignaríamos como etiqueta material en un plano.

      El tacto con la tierra nos afectó, nos hizo olvidar los teléfonos celulares y, bajo un frondoso árbol, nos volcó en una conversación acompasada con un pulido interminable de esferas de tierra que terminarían por parecer astros lejanos en pequeñísima escala. Así nacerían nuevos deseos de compartir el camino, de hacer cosas juntos: de amistad.

      [El contacto con las historias y los sueños]

      Ya habíamos iniciado una amistad entre nosotres, los animales de ciudad, y las tierras multicolor cuando, un día después conocimos a las mujeres de las cercanías. A través de un juego diseñado por diversos equipos de estudiantes, les habitantes recrearon su forma de vivir, de existir en y con el territorio. 

      El juego, como quienes hablan de democracia deberían saber, es una actividad primordial en tanto permite y abre a, al menos, dos cosas: el conocimiento de la alteridad (les otres), como a la liberación de la imaginación radical, esa que permite soñar la vida que deseamos postulando, en primera instancia, las existencias que cada cual reconoce que le acompañan: ¿Cómo explicar la casa sin la gallina o la enredadera de maracuyá que, además de regalar su fruto, brinda una fresca sombra bajo la cual degustamos unos deliciosos elotes asados?

      Los sueños se comenzaron a hilar con la escucha y el azoro: una de aquellas mujeres había construido un baño seco con adobe hecho por ella misma, porque no es lo mismo trabajar un block de concreto que moldear la propia tierra que nos sostiene cuando caminamos y que alberga las semillas de lo que será nuestro alimento. 

      Los sueños se continuaron hilando cuando nos invitaron unas deliciosas memelas esas mujeres dueñas de la técnica más exquisita de su saber culinario. Soñamos juntes y una amistad dio comienzo. Ojalá que en día de muertos podamos visitar a nuestras amigas: esas mujeres sabias y, al mismo tiempo, ávidas de aprender.

      (Una comunidad inconfesable: construir juntos, diálogo, democracia y tejido de afectos)

      Al regreso de comunidad, en el ITT nos dispusimos a construir una pequeña casita que será habitación para más personas que acudan a seguir trabajando y aprendiendo en comunidad. Unas semanas antes, otres estudiantes habían trabajado en un ligero muro de bajareque (una de las técnicas de construcción con tierra) que ese día sería coronado junto con otro muro de tapial con una techumbre de carrizo. En ese esfuerzo colectivo volveríamos a encontrar la revelación del encuentro afectivo que produce construir juntes: la técnica no es tan sólo un medio operativo guiado por ideas que le son heterogéneas porque cuando los pies de varios danzan sobre el barro para poder alzar un muro de bajareque o cuando varios ciernen la tierra de los mismos cerros que les rodean, hay encuentros colectivos que reúnen en medio de la acción; se construye en comunidad entre humanos, pero también en comunidad con el medio que se rehace a través de su propia materialidad: la tierra. El mundo se renueva, pero sin perder su equilibrio, se mantiene la alianza que garantiza la vida en movimiento. 

      [Epílogo: ¿Puede la técnica ser un motor político para la democracia?]

      Hace varios meses ya hemos vuelto de esa tierra que entonces estaba verde y húmeda. Nosotros nos hemos mantenido también irrigados de vida y esperando volver. Hemos visto el potencial que emerge del hacer mundo conjunto y de la necesidad de poner los cuerpos sensibles en una danza conjunta que edifica no sólo muros sino comunidades. 

      No es que se trate de echar abajo la modernidad y la industrialización que le acompaña, pero quizá sí debamos poner en cuestión la distancia que existe en nuestra relación con la técnica. Quizá sea esta distancia la que entorpece los encuentros y la creatividad social porque también está en ella el poder de articulación y de apropiación del mundo al que aspiramos.

      Hay quien dice que la técnica no es, ni puede ser política. Sin embargo, si la técnica es en primera instancia el truco que le jugamos a las reglas de la naturaleza a partir de ellas mismas, no se trata de un mero aprovechamiento de sus posibilidades en aras de una operación instrumental: es también, en sí misma, una declaración y una reinvención ontológica. Asimismo, puede ser una declaración del mundo al que queremos dar lugar: ese mundo en común que forjamos juntos.

      La técnica, lejos de ser un ejercicio calculado y supuestamente neutral que sólo ciertos expertos pueden llevar a cabo, supone y despliega en su desarrollo mismo una serie de decisiones del mundo que se desea. A la técnica no sólo le precede una imaginación pretécnica como habrá dicho el filósofo español Ortega y Gasset, es decir, no sólo se trata de prefigurar algo que queremos y luego elegir el cómo para llevarlo a cabo. La técnica, bien conocida, desarrolla y acompasa la emergencia de mundos nuevos en su despliegue mismo: quien experimenta, detona nuevas derivas a la imaginación porque descubre las promesas en el seno de la operación técnica misma.

      Asimismo, la técnica es nuestro proceder para refundar existencias pues cuando instrumentamos sus fuerzas a nuestro favor, en realidad ajustamos al mundo mismo, le reinventamos en menor o mayor medida a partir de un proceder antropogénico. A su vez, este universo refundado, rehecho, nos rehace pues, tal como habrá dicho Merleau-Ponty: “estamos hechos de la misma tela del mundo”. El ser humano reinventa y reorigina al tiempo que se reinventa y se reorigina a sí mismo.

      ENGLISH

      Of Mud, Democracy and Community

      By Aura. R. Cruz Aburto

      We arrive at a place of colored lands. The ITT, Instituto Tonantzin Tlalli received us: a group of urban people who would go to learn, in the first instance, the traditional constructive knowledge of the area… build with earth. But we would learn that in a much larger dimension than we thought.

      It is possible that some arrived with the expectation of “helping”, to discover later that it is not assistance but mutual transformation that would happen to all of us. It would not only be the stars and the bright moon in the sky, the clean air that cured the persistent flu, which would open us to another world, but the discovery that another life is possible back and forth.

      (Contact with colored lands)

      We began to touch, model, and feel the clay. A compañera passionate about the land opened us to a wonderful world and we knew then that, due to the structures and facilities produced by modern domination, the local groups were forgetting their constructive knowledge. We, on the other hand, used to think of steel gray and concrete, perhaps annealed earth at times that we would assign as a material label on a blueprint.

      Contact with the earth affected us, made us forget cell phones and, under a leafy tree, turned us into a rhythmic conversation with an endless polishing of earth spheres that would end up looking like distant stars on a very small scale. Thus, new desires to share the path, to do things together: friendship would be born.

      [Contact with stories and dreams]

      We had already started a friendship between us, the city animals, and the multicolored lands when, a day later, we met the nearby women. Through a game designed by various student teams, the inhabitants recreated their way of living, of existing in and with the territory.

      The game, as those who speak of democracy should know, is a fundamental activity insofar as it allows and opens up to at least two things: the knowledge of alterity (les otres), as well as the liberation of the radical imagination, that which allows dreaming of the life we ​​want by postulating, in the first instance, the existences that each one recognizes that accompany them: How to explain the house without the chicken or the passion fruit vine that, in addition to giving away its fruit, provides a cool shade under which we can taste some delicious roasted corn?

      The dreams began to spin with listening and amazement: one of those women had built a dry toilet with adobe made by herself, because it is not the same to work a concrete block than to shape the very earth that supports us when we walk and that houses the seeds of what will be our food.

      The dreams continued spinning when we were invited to some delicious memelas by those women owners of the most exquisite technique of their culinary knowledge. We dreamed together and a friendship began. I hope that on the day of the dead we can visit our friends: those wise women and, at the same time, eager to learn.

      (An unspeakable community: building together, dialogue, democracy and fabric of affections)

      Upon returning to the community, at ITT we set out to build a small house that will be a room for more people who come to continue working and learning in the community. A few weeks earlier, other students had worked on a light bajareque wall (one of the earth construction techniques) that would be crowned that day along with another rammed earth wall with a reed roof. In this collective effort we would find the revelation of the affective encounter that building together produces: technique is not just an operational means guided by ideas that are heterogeneous to it, because when the feet of several dance on the mud to be able to raise a wall of bajareque or when several sift the earth from the same hills that surround them, there are collective meetings that gather in the middle of the action; it is built in community between humans, but also in community with the environment that is remade through its own materiality: the earth. The world is renewed, but without losing its balance, the alliance that guarantees life in motion is maintained.

      [Epilogue: Can technology be a political engine for democracy?]

      Several months ago we have already returned from that land that was green and humid then. We have also kept ourselves irrigated with life and waiting to return. We have seen the potential that emerges from making the world together and from the need to put sensitive bodies in a joint dance that builds not only walls but also communities.

      It is not that it is about tearing down modernity and the industrialization that accompanies it, but perhaps we should question the distance that exists in our relationship with technology. Perhaps it is this distance that hinders social encounters and creativity because it also contains the power of articulation and appropriation of the world to which we aspire.

      There are those who say that technique is not, nor can it be, political. However, if technique is in the first instance the trick that we play on the rules of nature starting from themselves, it is not a mere use of its possibilities for the sake of an instrumental operation: it is also, in itself , a declaration and an ontological reinvention. Likewise, it can be a statement of the world we want to give rise to: that common world that we forge together.

      The technique, far from being a calculated and supposedly neutral exercise that only certain experts can carry out, assumes and unfolds in its very development a series of decisions about the world that is desired. Technique is not only preceded by a pre-technical imagination, as the Spanish philosopher Ortega y Gasset will have said, that is, it is not only a question of prefiguring something that we want and then choosing how to carry it out. The well-known technique develops and paces the emergence of new worlds in its very unfolding: whoever experiments triggers new drifts in the imagination because they discover the promises within the technical operation itself.

      Likewise, technique is our procedure to re-found existences because when we instrument its forces in our favor, we adjust to the world itself, we reinvent it to a lesser or greater extent from an anthropogenic procedure. In turn, this refounded, remade universe remakes us, then, as Merleau-Ponty will have said: “we are made of the same fabric as the world”. The human being reinvents and re-creates at the same time that it reinvents and re-creates itself.

      Aura R. Cruz Aburto

      Aura es filósofa mexicana, latinoamericana orgullosa, es también artista espacial, textil y visual que busca dar de cuando en cuando con “la frágil unidad poética”. Profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México, Tec de Monterrey e investigadora independiente.

        La información es el poder: La inclusión del idioma es un requisito previo de la democracia

        RevarteColectiva · January 30, 2023 · Leave a Comment

        Foto por Obed Arango

        por Emma Hertz

        “No hay paz sin justicia. No hay Justicia sin equidad. No hay equidad sin desarrollo. No hay desarrollo sin democracia. No hay democracia sin respeto a la Identidad y dignidad de las culturas y los pueblos.” Rigoberta Menchu Tum

        En los últimos diez años, la población latina del suburbio de Filadelfia del condado de Montgomery, Pennsylvania, ha aumentado por más de cincuenta por ciento, con la mayoría de esto crecimiento en los 5.6 kilómetros cuadrados del pueblo de Norristown. Pasando por el barrio, calle por calle del medio oeste del pueblo está ocupada por panaderías ofreciendo conchas y pan dulce, escaparates de los vestidos para las quinceañeras y bodas, y volantes para las clases de Zumba o programas de inglés. El zumbido por estas calles es una mezcla del español e inglés, los gritos amistosos oídos sobre el estruendo del tráfico y la línea del tren que se intercepta con el pueblo.

        Unas calles por la este, sin embargo, y nunca lo sabría que la población de estudiantes en el distrito escolar de Norristown es más del 40 por ciento latino. Aquí en el lado este, los carteles en las tiendas están en inglés, las personas caminando por la calle son trabajadores del gobierno y abogados caucásicos, haciendo negocios en las oficinas del condado. En el centro del ambiente está el palacio de justicia de la Edad Dorada, un imponente y gigante edificio que empequeñece a las tiendas; su presencia de mármol blanco en medio del pueblo más diverso étnica y racialmente del condado, es una metáfora obvia por la relación entre el gobierno local y la población del pueblo. No hay concordancia en verdad, para ver la divergencia que hay entre las culturas de los barrios, el contraste en el idioma oído por la calle y escrito por las tiendas.

        Este contraste es un microcosmo del desafío afrontando a las comunidades cómo el condado de Montgomery en las últimas décadas, pues la inmigración de Latinoamérica ha aumentado y ha echado raíces en los barrios históricamente predominante habitado por la población blanca. Las poblaciones crecientes de residentes hispanohablantes están fortaleciendo comunidades en los suburbios, y esos condados que están históricamente blancos están luchando con- o, se puede discutir, pasando por alto- la necesidad de comunicarse con los residentes latinos que están llegando con niveles variando de fluencia en inglés y con el alfabetismo en general.

        La urgencia y la importancia de comunicaciones entre los gobiernos y los residentes durante la pandemia, solo ha aumentado la visibilidad de estos desafíos, dónde comunidades como Montgomery fueron desafiados a proveer información en una manera oportuno y completo a los residentes latinos sobre crítica medidas de la salud pública.

        Cómo los suburbios evalúan su propia capacidad para servir y escuchar a toda su población en la creación de la vida comunal, una cuestión central emerge- ¿Cómo construimos comunidades que valoran y sirven a todos los residentes, a pesar de su idioma y herencia cultural? ¿Qué contribuye la accesibilidad del idioma, y la información en general, a la práctica de la democracia? Y, mas importante como nosotros miramos al futuro- ¿Qué impacto tiene la accesibilidad del idioma al compromiso civil entre grupos históricamente excluidos de la democracia popular, en maneras que cambia nuestra práctica de la democracia a esa ideal de los “founding fathers”- a una unión más perfecta?

        En el condado de Montgomery, el punto de partido de estas preguntas es realmente tan simple: ¿que información quieren y necesitan los residentes, y como quieren recibir esa información?

        Estas preguntas se forman la base de el “Latinx Information Needs Assessment” conducido por el Listening Post Collective (LCP) en 2022, una organización sin fines de lucro que trabaja con asociados locales en más de cien países para construir medios de comunicación independientes y sostenibles y para fortalecer la capacidad de los profesionales de la media, las activistas de derechos humanos, y los emprendedores para proveer información local y de calidad. El LPC ha creado un proceso que se llama el “Information Needs Assessment” que se ha utilizado en muchas comunidades en los estados unidos, con un proceso que enfoque en cultivar la media local y el compromiso civil.

        Dentro de esto estudio, el LCP planeó una serie de entrevistas y herramientas de encuesta por los hispanohablantes del condado de Montgomery. El objetivo fue aprender que tipo de información la población latina quiere, cómo quiere recibir esa información, y cuales oportunidades existen para investir en los canales de media que podría alinearse con esas prioridades.

        El LPC publicó los resultados de su evaluación en su informe, “Montgomery County, PA: Latinx/Latino Information Ecosystem Assessment” en enero 2023 [enlace].  El informe habla a la amplitud de información que la población latina quiere- de la información sobre la salud pública y los trabajos, a más información sobre las escuelas y las guarderías, a la información sobre el alojamiento/ la seguridad pública/ los servicios gobiernos, y más. Notablemente, en cada categoría que fue incluido en las encuestas, los demandados pidieron por más información en general- destacando la escasez de información proveído por los canales corrientes.

        Señaladamente, también, es el crecimiento de las organizaciones pequeñas que proveen la brecha de información para los latinos, y el papel importante que estos grupos llevan a cabo en apoyar a los procesos democráticos. Por ejemplo, el grupo local Champions Lowriders Club es una coalición de propietarios de motocicletas, enfocando en crear un espacio para compartir la información y noticias entre los latinos en Norristown. Además, unas organizaciones sin fines de lucro que están situados en la comunidad ofrecen información sobre los servicios de educación, salud, el desarrollo de negocios, y servicios sociales.

        Estas organizaciones y grupos- incorporados formalmente como organizaciones sin fines de lucro, o funcionando como un club o grupo informal- tuvieron una postura crítica a la respuesta de salud pública del condado durante la pandemia de COVID- 19. Por ejemplo, la organización ACLAMO transmitió un “live stream” en Facebook cada día, traduciendo las sesiones de información del gobierno local, alcanzado a miles de personas latinas que de otra manera no habrían sido alcanzados. En otros ejemplos, grupos como CCATE y su círculo de salud, distribuyeron semana a semana y por casi dos años y medio, una canasta básica de comida basada en verduras, frutas, y pastas procurando una mejor salud en tiempos de pandemia; asimismo, tuvieron mes a mes clínicas de vacunación en su sitio y en la que aumentaron la tasa de vacunación de manera significativa entre los latinos, mientras que las esfuerzas del gobierno local fracasó en alcanzar a la misma población.

        La intersección del conocimiento, la confianza, y el intercambio de la información es integral a asegurar resultados democráticos equitativos. Mientras que la capacidad de los inmigrantes latinos para participar en elecciones está limitada a causa de los retos con su estado de documentación (un tema para otro día), su habilidad para ser servido por su democracia todavía está una necesidad tangible. Y, sin capacidad de participar en estos procesos y decisiones democráticos- como el gasto de fondos gobiernos, la distribución de recursos a lo largo de las comunidades, o aun los tipos de servicios y apoyos que ofrece el gobierno- estos mismos procesos continuarán a excluir, negar, y a lo peor, hacer daño a las poblaciones latinos en los Estados Unidos.

        La presencia de los grupos comunitarios es un primer paso, pero no es suficiente. El gobierno, los sistemas de educación, y los negocios no pueden depender de las organizaciones sin fines de lucro a servir como “mensajeros de confianza” a las poblaciones latinos en perpetuidad. Además, sería beneficial a estas instituciones si pudiera incorporar estrategias de comunicación que son mas inclusivas a los latinos (en adición a cualquiera población inmigrante en su comunidad) para que los ideales verdaderos podrían ser alcanzados.  

        ¿Cómo pretende un sistema de educación educar a cada hijo cuando la instrucción básica solamente está en un idioma, o si las comunicaciones con los padres solo son transmitidas en inglés? ¿Cómo dice un gobierno que sirve todos sus residentes cuando, durante una crisis de salud pública, no puede proveer seguramente la información critica en los dos o tres idiomas mas comunes en su comunidad? Estas son preguntas críticas que no hablan a los deseos de la población de inmigrantes, tanto como la incapacidad que las instituciones históricas a realizar su propia misión con un mundo cambiando.

        Como entramos a un nuevo año, hay una oportunidad para las instituciones a reflejarse en como se puede cambiar sus propias prácticas para ser inclusivas a las culturas y los idiomas distintos, y cómo estos cambios resultarán en mejoras para estas poblaciones, así como para las instituciones. Como vemos cuando caminamos por las calles del oeste de Norristown, nuestra vida comunal está más rica cuando experimentamos diversas culturas e idiomas lado a lado. Hay sincronía cuando la gente se siente oída, vista, y valorada por su herencia cultural y las experiencias, el conocimiento, y la creatividad que traen a sus circunstancias corrientes. En vez de negar estas experiencias, negar a estas personas- ¿cuánta más fuerte sería nuestra democracia si las abrazamos?


        Information is Power: Cultural and Language Inclusion is a Prerequisite for Strong Democracies

        by Emma Hertz

        “Peace cannot exist without justice, justice cannot exist without fairness, fairness cannot exist without development, development cannot exist without democracy, democracy cannot exist without respect for the identity and worth of cultures and peoples.” Rigoberta Menchú Tum

        In the last ten years, the Latinx population of the Philadelphia suburb of Montgomery County, Pennsylvania has increased by over 50%, with the majority of that increase concentrated in the 3.5 square miles of Norristown, the county seat. Walking through town, block upon block of the western half of the town is occupied by bakeries offering conchas and pan dulces, window displays of beautifully tiered dresses for quinceañeras and weddings, and flyers for Zumba classes and after school English language programs. The buzz on these streets is a mix of Spanish and English, neighborly shouts heard above the din of traffic and the intersecting train line that connects to Philadelphia.

        A few blocks east, though, and you’d never know that the student population in this town’s school district is over 30% Latinx. Here on the eastern side, the signs are all in English, the people walking the streets mostly white government workers and lawyers attending to business in the county offices. Centered among this milieu is the Gilded Age-era courthouse, an imposing behemoth of a building rising stories above the surrounding bail bond and cell phone storefronts, its ivory presence in the midst of the most racially diverse town in the county an obvious metaphor for the relationship between the local government and the increasingly racially and culturally diverse population in town. It’s jarring, really, to see such a divergence in culture a mere few blocks away, the least of which is the contrast in languages heard and written across the storefronts.

        This contrast is a microcosm of the challenge facing communities like Montgomery County in the last twenty years or so, as immigration from Latin and Central America has increased and taken root in predominantly white, upper-class neighborhoods. Growing populations of Spanish-speaking residents are building communities in suburban counties, and those historically white counties are struggling with- or, one could argue, ignoring- the need to communicate with residents from non-English speaking countries who are arriving with varying levels of English fluency and literacy in general.

        The urgency and importance of communications between governments and residents during the pandemic has only increased the visibility of these challenges, where communities like Montgomery were challenged to provide timely, comprehensive information to Spanish-speaking residents around critical public health measures.

        As suburban communities evaluate their own capacities for serving and engaging their populace in community life, a central question arises- how do we build communities that value and serve all residents, regardless of their language? What does language accessibility, and information sharing in general, contribute to the practice of democracy? And, most importantly as we look ahead- does greater investment into language accessibility impact civic engagement among historically excluded groups in ways that tangibly shift our practice of democracy into that ideal for which our founding fathers strove- that more perfect union?

        In Montgomery County, the starting point for these broader questions is actually quite simple- what information do Spanish-speaking residents want and need, and how do they want to receive that information?

        These questions formed the basis of the 2022 Information Needs Assessment conducted by the Listening Post Collective (LPC), an international nonprofit organization that works with local partners in more than 100 countries to build sustainable independent media and strengthen the capacity of media professionals, human rights activists, and information entrepreneurs to deliver quality, local information. The LPC has devised a process called the Information Needs Assessment that it has employed in numerous communities across the United States, with a process that focuses on cultivating local media and civic engagement.

        Through this study, the LPC designed a series of interview and survey tools for Spanish-speaking residents in Montgomery County. The purpose was to learn what kinds of information the population wanted more information on, how they wanted to receive/ hear about that information, and what opportunities existed for investing in media channels that would align with these priorities.

        The LPC published the results of the study in their report “Montgomery County, PA: Latinx/Latino Information Ecosystem Assessment” in January 2023 [link]. The report speaks, overall, to the breadth of information that Spanish-speaking residents desire- from public health information and jobs, to daycare/ school information, to information about housing/ public safety/ government services, and more. Notably, in every category surveyed, Spanish language respondents asked for more information to be shared- highlighting the dearth of information currently provided to them through existing channels.

        Notably, too, is the growth of grassroots organizations filling in the information gaps for Latino residents, and the important role these groups play in supporting democratic processes. For example, the local group Champions Lowriders Club is a growing coalition of bike owners and riders, intent on creating a space and platform for sharing information and news among the Latinx/Latino population in Norristown. As well, several nonprofit organizations situated in the community offer a diverse range of information about services for education, health, business development, and social services.

        These organizations and groups- either formally incorporated as nonprofits, or existing more as clubs or neighborhood groups- were central to the County’s public health response during the COVID-19 pandemic. For example, the nonprofit ACLAMO started live-streaming translated versions of the official county briefings during the pandemic to their Facebook audience, reaching thousands of residents that would otherwise have gone without information during this time. In other instances, groups like CCATE partnered with local vaccine distribution efforts to host vaccine clinics on site, increasing vaccine rates among the Latino population dramatically while countywide efforts were unsuccessful in reaching the same population.

        This intersection of knowledge, trust, and information sharing is a critical component of ensuring equitable democratic outcomes. While the ability of Latino immigrants participating in elections is limited due to challenges with immigration status (a topic for another day), their ability to be served by their democracy is still a tangible need. And, without access to participation in those processes- such as how government funds are spent, how resources are being distributed across communities, or even what kinds of services and supports are offered- those same processes will likely continue to exclude, not service, and at worst even harm Latino populations in the US.

        The presence of community groups is an important first step, but it is not enough. Government, education systems, and businesses cannot expect to rely on nonprofits or grassroots coalitions to serve as “trusted messengers” to the Latino population in perpetuity. More so, it is a greater benefit to these institutions to incorporate broader messaging and communication strategies that are inclusive and inviting to Latino populations (as well as any other immigrant populations in their jurisdictions) so that the true ideals of a democratic country can be reached.

        How can an education system purport to educate every child when basic instruction is only taught in one language, or communications to parents are only transmitted through an email in English? How can governments portend to serve their constituency when, during a public health crisis, they can’t reliably provide information in the two or three languages most commonly spoken in their community? These are critical questions that are not about the needs or desires of the populations unserved, so much as the inability of longstanding institutions to truly fulfill their own missions within a changing populace.

        As we move into a new year, this is an opportunity for institutions to reflect on how changing their own practices to be inclusive of different cultures and languages would result in better outcomes for their populations as well as for the institutions themselves. As we see when walking through the streets of western Norristown, our communal life is made even richer when we experience diverse cultures and languages side by side. There is synchrony when people feel heard, seen, and valued for their cultural heritage and the experiences, wisdom, and creativity they bring to their current circumstances. Rather than deny those experiences, deny those people- how much stronger would our democracy be if we embraced them?

        Emma Hertz

        Emma es escritora, viajera, madre, y donante trabajando en Montgomery County, PA.

          Finding your Voice

          RevarteColectiva · January 24, 2023 · Leave a Comment

          Por Pam Margolis

          If you’ve ever had the pleasure of observing or interacting with children of any age, you’ll know they are driven by a moral code. This moral code may change from moment to moment and is often egocentric and situation specific. When boundaries are crossed you will hear the inevitable outburst “that’s not fair!” Sadly, children learn too young that the world is neither fair, equitable, nor free.

          Children also know that helping others benefits both sides and that participation is an activity that can be rewarding. Yet while kids enjoy participatory events, they know the difference between voluntary and involuntary participation. Forcing kids to participate is not always a negative experience, however. Certainly, forcing your little one into the car seat when you ride in the car is different than forcing them to wear a tight, itchy, and uncomfortable outfit. Children’s lives are full of forced participation accompanied by silent threats, open harassment, and bribery. They are, perhaps rightly so, provided few opportunities to self-govern; they might choose eating sweets instead of vegetables, skip baths, and unintentionally play too rough with the cat. Experts have written extensively about children and participation. Kids know when their participation is manipulative and/or when participation is a collective decision.

          Given all that children know, why don’t we give them more opportunity to choose the particulars of their participation? After all, participation is supposedly a necessary part of democracy. Why not provide children with more opportunities to practice democracy? I don’t always get it right but my goal in developing the Finding Your Voice class was to engage kids in true deliberative and participatory activities. Great thought and research have gone into my methodology: it is infused by Freire, Black Feminism, critical race theory, and LatCrit. I value the expertise, experiences, and opinions the kids at CCATE bring to class. By providing opportunities to share their knowledge of their lived experiences we are creating a tiny equitable democracy.

          Finding Your Voice provides opportunities for the kids to tell their stories in various formats: drawing, poetry, in Spanish or English, as a storyboard, a ‘zine, acrostic poem, or even as a protest sign. During Finding Your Voice, we don’t correct their spelling and grammar, however, we will help them if they ask. These kids are critiqued and disempowered enough during the day; they don’t need more of that. I believe critique slows the creative process and is another barrier to success, another way for the students to internalize negative feelings. The class is at its best when students are talking, singing, moving from table to table sharing ideas, resources, and enjoying the creative process. In class, the kids may see Caitlin and me as maestras, but I see us as facilitators of democracy. In the hour they are with us, the world is free, equitable, and fair. We are building the world we want to see.

          Pam Margolis

          Pam Margolis is a doctoral student at West Chester University studying curriculum and instruction. She is passionate about equity in education for children from marginalized groups:  African American, Latinx, disabilities and LGBTQ. She is an expert in the curation, development, and expansion of curriculum and library resources representing children from marginalized communities. Pam has an Executive Master of Public Service from the University of Arkansas Clinton School of Public Service, a Master’s in Library and Information Science from Drexel University, a BS in English Writing and  post baccalaureate in Teacher education, as well as K-6 Elementary Education certification and K-12 Library Media Specialist. Committed to the marriage of civic engagement and education, Pam serves her community as Perkiomen Township Supervisor.

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